Y… como siempre, todo se junta
Amanece de nuevo un lunes. Hora de ir al colegio y con entusiasmo por lo mucho que voy a aprender, va! Eso no es tan real. El verdadero motivo por el cual debo ya estar de pie, e irme de aquí, es porque quizá el sonido del perro hambriento que por cierto, no logro identificar aún dónde vive, es terrible. Definitivamente ya no quiero estar, ni escuchar. Y si a eso le agregamos el fino sonido de las “s” de mi madre que aún sin levantarme ya me habla y habla y habla de las noticias que comenzaron a las 6 en punto en el canal once… Basta!
Muchos lunes son así. Quizá eran más divertidos el año pasado que tenía clases de ballet a segunda hora y que me motivaban tanto hacer mi bella rutina de colocar mis mallas de lycra y mi leotardo negro, todo embarrado al cuerpo, luego mi uniforme que cubre discretamente ese vestuario que me va tan bien. Un blusón blanco de marinero con puños azul marino con franjas blancas, mi corbata negra recién planchada no puede faltar… uff, cuántos botones y ojales, me tardo mucho en eso. Pero debo contarte que después de bañarme, pongo en mi toca discos al gran maestro Ludwin van Beethoven, me encanta la octava, la novena…Me anima tanto que olvido al perro y a mi mamá ya sólo la miro mover sus labios. Me voy. Ya en el camino me compré un atole caliente y caminando llego al Metro, donde disfruto mi camino al 100.
Un día escucho una plática de dos trabajadores, otro día miro la habilidad de las señoras al maquillarse durante el viaje quizá de 4 estaciones. ¡Hacen magia! Le ponen brush, sombra, lipstick y todo perfecto. Una vez por mirar a una chica colocar tres capas de rímel y luego tomar entre sus dedos un alfiler y separar sus largas y rizadas pestañas una por una, hasta me pasé de la estación.
Así es hoy, más de 25 años de distancia de ese lunes y otros más, hoy es un lunes lleno de emociones, de aprendizaje, de tecnología, de opiniones, de juntas y presentaciones, de entregas, de “todo se junta” y aunque ya no tomo atole, ya no viajo en metro, ya no me levanta mamá, ya no hay más perro hambriento que ladra… pero eso sí, me emociona la música que escucho, adoro el café espresso y si tengo suerte con todo lo demás hoy toca clase de jazz.
Pourquoi ne pas organiser une varicelle party?
El reserch diario en el universo digital me incita a escribir y quiero siempre decir mi opinión personal sobre tantos temas…. Pero me encuentro con tal cantidad de info al respecto que me lleno de todo y nada me parece lo suficiente para darme a la tarea de analizar a profundidad cualquier tema.
Hace unos días llenando un sencillo cuestionario para un seguro de vida, recordaba lo fácil que fue para mi madre pasar por el tormentoso momento de la varicela de la mayor de sus tres hijas justo después de cumplir los siete años de edad.
La practicidad con la que tomó mi mamá el momento fue tan inesperado para las otras dos hijas pues nos reunió en la recámara de mi hermana y decidió darnos a tomar nuestro delicioso chocolate vespertino en el mismo vaso en el que había bebido la grande. Esa noche dormimos juntas y ese fín de semana ¡Qué visionaria, la pasamos genial!
Jugamos de todo, “a la comidita” con las muñecas, compartimos juguetes, ropa, dulces y descubrimos que cabíamos en tantos espacios de la recámara al intentar jugar a las escondidas, que nunca jamás hubiéramos imaginado.
Dos días después descubrimos ronchitas en el cuerpo. La mayor siempre tomó la delantera en el número y en la deseperación por rascarase, mientras la menor… Uy! Para ella ¡Pan comido!
Fué tan práctico tomar la medicina, la dieta y no tener que llevar a la escuela a unas mientras la otra quedaba sola en casa… Tantos beneficio en paquete… Que ahora que lo recordé reí mucho por ello.
Hoy encuentro esta interesante nota sobre incentivar tan común enfermedad en los pequeños y me remito a decir, “El Marketing está invadiendo todo”. Es simple, a través de una clara identificación de insights y de no tener el más mínimo pudor y escrúpulo para tratarlo como tal, se vuelve este proceso una cómoda y práctica solución preventiva para algo que va a suceder algún día, que es mejor que pase a más temprana edad que cuando ya hay más responsabilidades que cumplir y más sufrimiento para quien lo padecerá… Tus hijos.
Pensando en ello podría alguna guardería implementar en su promoción de primavera o la de invierno el paquete que incluya varicela para los más pequeños, seguro, médico y Voilà! Con que uno de los babys la padeciera, es suficiente.
Ahora bien, para ingresar en el mercado habría barreras, claro está, la competencia más inmediata veo yo es que cada vez hay menos niños con la enfermedad, principalmente en Estados Unidos, pero que importa, no lo saben las madres mexicanas, aquí todavía es común. Otra fuerte barrera sería la vacuna tan utilizada en algunos países de Europa, pero qué importa, en México nos se conoce del todo y hay muchos padres que no comulgan con esta medida preventiva! Sería más fácil si se implementa una metodología de “reputation” investigando quién la padece en las redes sociales y se invita a las madres que han publicado el padecimiento de su hijo a que sea él o ella anfitrión en la varicela party. Así que aquí te dejo este valioso tip para un nicho de mercado vacío y con ansias de crecer.





